74309 elnoticiero2017 10 16 18h46m39s983.cropped

ARENA pide interpelar al Ministro de Educación ...

74310 captura de pantalla 2017 10 16 a la%28s%29 18.56.34.cropped

HOMBRE QUE VIVE EN EL MAR

74312 elnoticiero2017 10 16 19h59m32s189.cropped

Reacciones en asamblea por anuncio de Nayib Buk...

74306 elnoticiero2017 10 16 18h43m25s525.cropped

Nayib Bukele buscará la presidencia de la repúb...

74300 tobey maguire james franco 05.cropped

¡Actor de Spiderman anda de visita por El Salva...

71775 sgaga kj6g u40536826893ssg 624x385 diario vasco.web detail

La dramática muerte de un encantador de serpientes tras recibir un beso mortal

Esmitv

Hay amores que matan. En este caso, en unos seis minutos. Lo que tardó el veneno en paralizar los órganos vitales de este hombre que exhibía sus habilidades con los reptiles en una céntrica calle de la ciudad costera de Río Martín, al norte de Marruecos.

 

Parecía una jornada más en la existencia Miloud, de 49 años, que se ganaba la vida mostrando sus habilidades con unos reptiles que a muchos turistas les genera una mezcla de miedo y repulsión. A él no. De hecho, llevaba muchos años ganándose la vida con ellos, por lo que era de los más conocidos en la ciudad marroquí. Poco podía imaginar que el pasado lunes iba a ser traicionado por una de las serpientes que exhibía por unas pocas monedas.

 

En un gesto repetido mil y una veces, Miloud animaba a los turistas a sacarse una foto con un hermoso ejemplar. Pero, de repente, algo pasó. No se sabe si el animal tuvo un ataque de cólera o, por el contrario, lo único que pretendía era tener un cariñoso gesto con su dueño. El hombre, quizás más pendientes de atraer la atención de los presentes que de su mascota, no se esperaba que su serpiente le mordiera en la boca.

 

A partir de ese momento, la locura. En un vídeo captado por unos turistas que está dando la vuelta al mundo, el encantador de serpientes comenzó a retorcerse mientras sus labios se iban hinchando hasta alcanzar una forma grotesca. Todavía quedaba lo peor. Empezó a soltar espuma de su boca por el veneno, mientras sentía como la vida se le escapaba a cada espasmo. Seis minutos que parecieron seis horas de terrible agonía en la que los presentes no pudieron hacer nada por remediar lo irremediable.